Somos reconocidos internacionalmente por la calidad del Malbec, sentimos orgullo por el creciente impulso que está tomando la variedad Torrontés. Pero existen otras variedades que han encontrado en Argentina las condiciones para expresar el potencial de su tipicidad. Con distintos perfiles de vinos, le presentamos cinco cepas que solemos olvidar al momento de definir nuestra  compra.

Cepas vino Si bien es cierto que la vitivinicultura argentina se originó durante la colonización española, la diversidad de cepajes que se encuentran en los viñedos actualmente tiene su origen en la reconversión que se replanteo en los años 80.En su extensa geografía se destaca varias regiones vitivinícolas, ubicadas en su mayoría sobre los pies de la Cordillera de Los Andes. En estas diversas zonas, algunas variedades de uva encontraron un lugar único donde brindar su mayor potencial.

El Merlot es la estrella de los vinos de la región francesa de Pomerol, Saint Emilion y de sus municipios satélites y tiene gran reconocimiento a nivel internacional. Las zonas de cultivo para esta cepa en nuestro país se sitúan preferencialmente en las provincias de Mendoza y Río Negro, aunque debemos destacar los viñedos recientes de Neuquén que han logrado elaborar vinos varietales Merlot de exquisita calidad. Generalmente, los mejores ejemplares se obtienen en zonas altas o frías, logrando concentrados con aromas a frutas negras como grosella y cassis, trufa y las inconfundibles notas a cuero.

En la región de los Valles Calchaquíes, a 1.700 msnm y donde el Torrontés encuentra su máxima expresión varietal, existe otra cepa que ha dado que hablar: el Tannat. Originaria del suroeste de Francia, difundida en Uruguay, ha encontrado en los viñedos salteños un terruño y clima ideal para desarrollarse.

El Tempranillo, como su nombre lo refleja, tiene la característica temprana de su maduración, y es otra variedad que está siendo revalorizada. Ampliamente cultivada en la región Rioja en España, ha dado en la zona cuyana excelentes resultados, posicionándose algunos de ellos en  vinos premium infaltables en la cava de los amantes de los buenos caldos. Al paladar, es un vino exquisito con sabores a frutos rojos, alta acidez y taninos bien presentes. Como es un cepaje que se lleva muy bien con la madera, encontramos en muchas etiquetas, notas a vainilla y coco. Sugerencia para tu próxima picada de fin de semana.

Como representativa de la Toscana, debemos mencionar la variedad Sangiovese: del latín “Sanguis Jovis”, en referencia a la sangre de Júpiter, dios de la mitología romana. Esta cepa encontró en Mendoza su lugar en el mundo fuera de Italia, para arraigarse. Se trata de un varietal que fue usado para elaborar vinos de corte sin grandes trascendencias. En Argentina encontramos, actualmente pocos ejemplares, pero sorprendentes. De tinte oscuro  con aromas a frutas rojas como frambuesa y cerezas, sutilmente ácido en boca se torna agradable y vibrante a su vez.

Mendoza esta dando sus primeros pasos en la exploración de Petit Verdot. Las bodegas productoras ofrecen vinos fascinantes de gran carácter y elegante terminación. Difundida en la zona francesa de Burdeos, se la utiliza para vinos de corte, donde ésta aporta la estructura, acidez y taninos, para dar sustento a vinos más espesos. Los exponentes varietales que encontramos en mercado son complejos con notas de especie como la vainilla, el coco y el tabaco. Son vinos frescos de buena concentración y apreciados por los consumidores que quieren experimentar aromas y sabores más exóticos.

Argentina tiene la cualidad de poder cultivar un importante número de variedades de uvas a lo largo de toda su extensión territorial, dando excelentes resultados. Siempre hay lugar para disfrutar el Malbec, Cabernet Sauvignon o Syrah, pero es tiempo de descubrir nuevos cepajes que pueden hacer la diferencia.

Somos reconocidos internacionalmente por la calidad del Malbec, sentimos orgullo por el creciente impulso que está tomando la variedad Torrontés. Pero existen otras variedades que han encontrado en Argentina las condiciones para expresar el potencial de su tipicidad. Con distintos perfiles de vinos, te presentamos cinco cepas que solemos olvidar al momento de definir nuestra  compra.

Si bien es cierto que la vitivinicultura argentina se originó durante la colonización española, la diversidad de cepajes que se encuentran en los viñedos actualmente tiene su origen en la reconversión que se replanteo en los años 80.En su extensa geografía se destaca varias regiones vitivinícolas, ubicadas en su mayoría sobre los pies de la Cordillera de Los Andes. En estas diversas zonas, algunas variedades de uva encontraron un lugar único donde brindar su mayor potencial.

El Merlot es la estrella de los vinos de la región francesa de Pomerol, Saint Emilion y  de sus municipios satélites, y tiene gran reconocimiento a nivel internacional. Las zonas de cultivo para esta cepa en nuestro país, se sitúan preferencialmente en las provincias de Mendoza y Río Negro, aunque debemos destacar los viñedos recientes de Neuquén que han logrado elaborar vinos varietales Merlot de exquisita calidad. Generalmente, los mejores ejemplares se obtienen en zonas altas o frías, logrando concentrados con aromas a frutas negras como grosella y cassis, trufa y las inconfundibles notas a cuero.

En la región de los Valles Calchaquíes, a 1.700 msnm y donde el Torrontés encuentra su máxima expresión varietal, existe otra cepa que ha dado que hablar: el Tannat. Originaria del suroeste de Francia, difundida en Uruguay, ha encontrado en los viñedos salteños un terruño y clima ideal para desarrollarse.

El Tempranillo, como su nombre lo refleja, tiene la característica temprana de su maduración, y es otra variedad que está siendo revalorizada. Ampliamente cultivada en la región Rioja en España, ha dado en la zona cuyana excelentes resultados, posicionándose algunos de ellos en  vinos premium infaltables en la cava de los amantes de los buenos caldos. Al paladar, es un vino exquisito con sabores a frutos rojos, alta acidez y taninos bien presentes. Como es un cepaje que se lleva muy bien con la madera, encontramos en muchas etiquetas, notas a vainilla y coco. Sugerencia para tu próxima picada de fin de semana.

Como representativa de la Toscana, debemos mencionar la variedad Sangiovese: del latín “Sanguis Jovis”, en referencia a la sangre de Júpiter, dios de la mitología romana. Esta cepa encontró en Mendoza su lugar en el mundo fuera de Italia, para arraigarse. Se trata de un varietal que fue usado para elaborar vinos de corte sin grandes trascendencias. En Argentina encontramos, actualmente pocos ejemplares, pero sorprendentes. De tinte oscuro  con aromas a frutas rojas como frambuesa y cerezas, sutilmente ácido en boca se torna agradable y vibrante a su vez.

 

 

Mendoza esta dando sus primeros pasos en la exploración de Petit Verdot. Las bodegas productoras ofrecen vinos fascinantes de gran carácter y elegante terminación. Difundida en la zona francesa de Burdeos, se la utiliza para vinos de corte, donde ésta aporta la estructura, acidez y taninos, para dar sustento a vinos más espesos. Los exponentes varietales que encontramos en mercado son complejos con notas de especie como la vainilla, el coco y el tabaco. Son vinos frescos de buena concentración y apreciados por los consumidores que quieren experimentar aromas y sabores más exóticos.

Argentina tiene la cualidad de poder cultivar un importante número de variedades de uvas a lo largo de toda su extensión territorial, dando excelentes resultados. Siempre hay lugar para disfrutar el Malbec, Cabernet Sauvignon o Syrah, pero es tiempo de descubrir nuevos cepajes que pueden hacer la diferencia.

 

 

 

 

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